Marina tuvo problemas para despertar; cuando lo hizo, ya era hora de ir a dejar a Diana, quien ya estaba lista y desayunando.
—Ofelia, ¿por qué no me despertaste? —preguntó Marina apresurada y nerviosa.
Ofelia la miró sorprendida; ella no había tenido oportunidad de verla un día antes; la imagen que tenía ante sus ojos era totalmente nueva. En definitiva, la mujer concordaba con Diana y compañía en que lucía bellísima.
—Señora, buenos días… Hoy luce encantadora.
Marina sonrió y se tocó el rostro