Tras aquel cálido abrazo, Patrik se quedó pensando cómo manejar aquella situación. La única conclusión a la que llegó fue que Adelina no se podía quedar sola, así que si pensaba ir al trabajo, le pondría un escolta para que cuidara de ella; además, claro, ella no llevaba su auto e igualmente tenía que ponerle un chofer.
—¿Por qué no pides un día libre? Te puedes quedar en casa y descansar.
—No, no puedo, debo ir a trabajar, es fin de mes y necesito cerrar varios pendientes. —dijo Lina limpiándos