Patrik finalmente pudo ver el rostro de Lina; al menos, ya no tenía el semblante aterrorizado de hacía un par de horas; sin embargo, algo en su mirada había cambiado, ya no tenía esa mirada pícara que había visto desde que la conoció.
—¡Anda, necesitas comer algo! Me dijo el médico que te diera algo de cenar para que el medicamento no te causara algún malestar como mareos y otros detalles menos. —dijo Patrik acercándole la cuchara con un poco de gelatina.
Lina lo miró con un poco de vergüenza