Lina se despertó a regañadientes. Cuando recién comenzó ese trabajo, le encantaban ese tipo de eventos, pues podía codearse con personas de la farándula, uno que otro artista, uno que otro galán de novela y cosas así, pero, una vez que supo que aquellos hermosos especímenes estaban restringidos bajo contrato, aquellos eventos le dejaron de ser tan interesantes.
Como pudo, la mujer se deslizó a la bañera, dejó que el agua se llevara su somnolencia y cansancio, su desvelo y pocas ganas de existir