La pobre mujer se compadeció de aquella joven e inexperta profesora, pues entendía que aquella profesora no conocía toda la historia de las hijas del matrimonio recién disuelto de los Montemayor.
La profesora Linares bien sabía que Renata era extrovertida y todo un caso; ella era la representación de la falta de límites, mientras que Diana, era más centrada y comprensiva, pero introvertida.
Sin pensarlo más, la mujer mayor sacó su agenda y buscó el teléfono de Esteban Montemayor, quien, a cierta