Tras la amenaza de Dante, Mercedes se encaminaba hacia su habitación cuando escuchó cómo alguien abría la puerta principal. Aquello le provocó un susto de muerte, pues solo se imaginó que se podría tratar de la señora Florencia regresando a esas horas.
La mujer, sintiendo que el corazón se le salía del pecho, caminó hacia el recibidor, rogando a Dios que no se tratase de ella. Respiró cuando se topó con que no, pero sorprendiéndose con la persona que acababa de llegar.
- Señor Esteban, ¿qué… ¿Q