Andrew recorrió todo el hospital, pero no encontró ni rastro de mí. Luego, manejó como loco hasta nuestra casa para seguir buscándome.
Pero en casa, por supuesto, ya no quedaba nada mío.
Desesperado, me llamó, me mandó mensajes… pero ya lo había bloqueado y eliminado de mi vida.
Con rabia, rompió el acuerdo de divorcio que le dejé y ni siquiera le prestó atención a las llamadas y mensajes de Shaina.
—Malaya, no importa dónde te escondas, ¡te voy a encontrar, malagradecida!
Finalmente, llegué a u