No sé en qué momento se mudó, pero mi nuevo vecino resultó ser un tipo llamado Caleb Robin.
Desde que se mudó, mi casa se llenó de risas que hacía mucho no escuchaba.
Veíamos películas, comíamos juntos, viajábamos… como si fuéramos amigos de toda la vida. Estar con él se sentía tan natural, me sentía muy cómoda.
En las notas de su celular, él iba anotando las cosas que me gustaban y las que no.
Cada vez que me venía el periodo, él, sin decir nada, me preparaba la comida con todo el cariño del mu