Una semana después, estaba trabajando como voluntaria en un centro comercial, en una actividad para recaudar fondos para los niños del orfanato.
Nunca imaginé que me encontraría con Shaina.
Estaba parada a lo lejos, con los ojos hinchados de tanto llorar, sin dejar de mirarme.
Cuando vio que la ignoraba, por fin se me acercó.
—¿De verdad lo vas a dejar así como si nada? Él hizo tanto por ti… Después de leer el informe, ¿todavía crees que todo fue culpa suya?
—Ese informe… lo pegó página por pági