Ryder
Deslicé la tabla de surf sobre la superficie del océano, con el torso desnudo, los músculos flexionándose mientras cortaba el agua con la facilidad de quien lo ha hecho mil veces. El sol rebotaba en mi piel mojada, la sal pegándose a mí mientras las olas se abrían bajo la tabla. El rugido del mar, el estruendo del agua contra mis oídos, solía ser suficiente para acallar mi mente.
Hoy no lo fue.
Empujé con más fuerza, trazando un giro final y pronunciado antes de dejar que la tabla aminora