Elena
Mientras conducía al trabajo la mañana siguiente, mi mente se negaba a calmarse.
El camino pasaba borroso, los semáforos cambiando de color sin que les prestara atención completa. Mis dedos se cerraban y abrían alrededor del volante una y otra vez, mis pensamientos dando vueltas alrededor de lo mismo sin parar.
La nota.
En un semáforo en rojo, metí la mano en el bolsillo y la saqué de nuevo. El papel estaba ligeramente arrugado ahora, desgastado por las veces que lo había desdoblado.
*¿Q