Elena
Esa noche, el sueño llegó como un ladrón.
Silencioso. Repentino. Inoportuno.
Soñé con Ryder.
Sé que lo hice.
Podía sentirlo allí: el peso de su presencia, sólido y tranquilizador; el calor de su cercanía, como estar junto a una fogata en una noche fría; esa extraña calma que siempre parecía seguirlo como una sombra. Su voz murmuraba palabras que no lograba captar del todo, su mano extendiéndose hacia mí con una urgencia que no entendía.
Pero cuando desperté, el sueño se dispersó como humo