Sharon
Miré a Elena directamente a los ojos y luché con todas mis fuerzas para que mi cara no me traicionara.
“**Había**”, la corregí de nuevo, con la voz tensa. “*Había* otra persona.”
La garganta me ardía mientras tragaba con fuerza.
Habría sido más fácil si ella siguiera viva. Todo habría sido más fácil. No sería esta cáscara vacía que camina por ahí con ropa de diseñador y sonrisas forzadas. No me despertaría cada día con la culpa sentada en el pecho como un peso que no puedo quitarme. Tam