Elena
Lucien salió de la habitación en silencio.
Al principio, no le di importancia.
Me quedé tendida en la cama, mirando el techo, mi cuerpo aún cálido por él, mi piel todavía hormigueando por su contacto. Mi corazón seguía inquieto, latiendo de forma irregular. La habitación olía a él: limpio, masculino, colonia cara mezclada con algo exclusivamente suyo. Familiar de una manera que me hacía doler el pecho con emociones contradictorias. Cada parte de mí se sentía dividida, desgarrada en dos di