Elena
Desperté con el rostro de Lucien flotando sobre mí otra vez.
El mismo sueño que me había estado atormentando durante días.
Los mismos ojos azules fríos mirándome sin emoción.
El mismo empujón, casual y deliberado.
Esta vez, no grité.
El sonido se quedó atrapado en mi garganta, encerrado detrás de dientes apretados, mientras me incorporaba de golpe en la cama. Mi pecho subía y bajaba con fuerza, los pulmones luchando por aire. Mi corazón latía tan fuerte que dolía, cada latido doloroso con