—Una copia de la carta circula.
Renata no se movió.
Ni un pestañeo.
Ni una respiración fuera de lugar.
—¿Qué carta?
—La de antes de la gala.
Un silencio limpio ocupó la línea.
Luego Renata se levantó de su silla y caminó hacia la ventana.
—Esa carta no debía existir.
—Usted dijo que todos los docume