La memoria volvió en pedazos. La gala. El brillo de las lámparas. Valeria alejándose con los ojos llenos de una herida que él no había sabido alcanzar. Renata tomándolo del brazo con los dedos firmes, la voz suave, la mandíbula dura.
—No vas a arruinarlo todo por una muchacha que no entiende nuestro