Renata colgó.
No dijo adiós.
No amenazó más.
Colgó.
Sofía volvió a aparecer desde el pasillo, asomando solo la cabeza.
—¿Terminó el capítulo de la señora intensa?
—Por ahora —dije.
—Bien. Porque Mateo está haciendo una auditoría de migas y necesito testigos.
No habían pasado ni diez minutos cuando e