Después de tantas cajas, audios, amenazas, comunicados y señoras con complejo de reina malvada, mi hijo decidió que el asunto más urgente del mundo era que Damián aprendiera a preparar una merienda decente.
No salvar el apellido.
No hundir a Renata.
No revisar otro papel viejo.
No.
Merienda.
Pan, qu