Yo no lo suavicé.
—Sí.
Ese doble sí fue horrible.
Y necesario.
Porque la verdad no era limpia. Renata había cerrado puertas, sí. Había usado su poder, su apellido, sus contactos y su veneno. Pero Damián también había dejado de golpear esas puertas. Había creído lo que le convenía creer para no enfre