16.
Mateo despertó preguntando por Damián, y yo entendí que las guerras de los adultos siempre terminaban haciendo daño en la vida de los niños.
Yo estaba en la cocina, de pie frente a la cafetera, mirando caer el café como si ahí dentro pudiera encontrar una respuesta decente para todo el desastre que teníamos encima. No había dormido casi nada. El documento del despacho de abogados se había quedado sobre la mesa toda la noche, doblado, escondido debajo de una revista, pero igual parecía respirar.