★Leonardo.
A la mañana siguiente, los rayos del sol filtrándose por la ventana pintaban el rostro de Marisol con una suave luz dorada. Me quedé allí, admirándola en su sueño, fascinado por su belleza serena y la paz que irradiaba.
—Te amo —susurré, dejando un beso ligero en su frente.
Un pequeño suspiro escapó de sus labios entreabiertos mientras se acomodaba más cerca de mí, buscando el calor de mi cuerpo.
Cerré los ojos, aferrándome al momento, deseando que el tiempo se detuviera y pudiera di