Capítulo 28: Gracias por traerme a casa.
—Gracias por traerme —le dije, intentando romper el hielo que se había formado entre nosotros.
—¿Me darías tu número de teléfono? —preguntó con una mirada cautivadora.
—¿Te gustan las locas? —repliqué con una sonrisa coqueta, desviando la conversación hacia un terreno más juguetón.
—No me gustan las locas, solo me gusta una —respondió con un brillo peculiar en los ojos que me hizo sonreír.
—¿Quieres entrar? —propuse, buscando prolongar nuestra compañía, mientras desataba la tensión con una suge