Un contraataque peligroso.
Alice se detuvo por un momento, observó a su hija dormida a un lado de la cama y fue inevitable no soltar unas cuantas lágrimas. Sentía demasiada impotencia en su interior, ella no había insistido más por Francesco, sin poder estar por lo menos en la puerta de su habitación en el hospital, Alice solo luchaba por sacar adelante su embarazo.
Bastó volver a aparecer en esa mansión para que Marlene se volviera completamente loca, ¿Cómo podía amenazarla con joderle la vida a Aron?
Alice sentía un