Macarrones con queso y culpa.
Las horas pasaban, sin señal de una niña inocente que no tenía nada que con los problemas de los adultos. Esto hacía que la desesperación de sus padres siguiera en aumento, sin mensajes ni llamadas de los responsables de todo esto.
¿Qué quieren? ¿Cuánto quieren? ¿Por qué Caroline?
Zia terminaba de recoger sus cosas cuando recibió la visita de la última persona que quería ver por el resto de su vida.
— Te dije bien claro que no actuaras contra mí.— escupió Vito, entrando en la habitación junto