No habrá compasión.
Aún en el hospital, con una gran protuberancia en la frente, Zia despertaba. Este debía ser uno de los días más importantes y felices de su vida, pensaría cualquier persona normal, pero en vez de eso, ella era la víctima de un asalto muy bien planificado.
No necesitaba actuar, ella sintió mucho miedo al ver a los ojos al primo de su amante, fue aterrador como ese loco y desquiciado hombre, impulsado por sabrá Dios qué droga se abalanzaba sobre ella para darle semejando golpe entre sus dos ojo