Esa es la niña.
La adrenalina se había apoderado de casi todos los que estaban en el mini bar, este era el momento que estaban esperando, entregar el dinero y poder recuperar a la dulce e inocente Caroline al fin.
Casi todos menos Alice, quien seguía paralizada, estas transacciones podían complicarse y pensar en que su hija estaba de por medio la dejaba sin reacción alguna.
— Iré a buscarte un te, estas muy alterada cariño.— le dijo Aron a Alice, levantándose de su silla.— ¿Quieres algo Roxana?
— Así e