26. EL PATRIARCA SARDINO
El abuelo se percató de que se le había presentado la oportunidad de decirle que sabía dónde estaba, pero decidió continuar con la conversación como si nada hubiera ocurrido.
—Sí, esa misma. ¿Ves ese número dentro? Ese es el código, mi niña. No tengas miedo, con ella nunca te faltará de nada y no tienes necesidad de trabajar. Y si eso no es suficiente, tienes todo mi dinero, Bella.
—Oh, Abu, muchas gracias, de verdad —susurró ella mientras, pero él notó que sollozaba, aunque no hizo ningún come