—Te dejaré para que descanses.
Mañana será un gran día mi amor, por fin has vuelto —me dijo mi madre antes de levantarse sonriendo y darme un beso en la mejilla.
Durante toda la noche no pude dormir.
Sentía que me estaba volviendo loca.
Que todo a mi alrededor no era mi casa ni las personas que estaban cerca de mí eran mis amigos y familia.
Lo más extraño de todo es que extrañaba la manada.
—Estoy loca.
Definitivamente lo estoy.
Dios mío.
Apreté mis labios con fuerza y cuando menos lo esperé ya