Estaba fatigada.
No sé cuánto tiempo habíamos estado caminando.
Es obvio que mi familia se ha mudado de aldea a una mucho más lejos que la de los lobos.
Por un lado era bueno ya que nos garantizaba más seguridad.
Pero también era agotador tener que caminar tanto.
—Estamos por llegar cariño.
No te preocupes.
Yo asentí con la cabeza hacia mamá pero no volví a decir ni una palabras.
Hasta que finalmente llegamos.
—Tu padre y yo arreglamos una habitación para ti.
Ven conmigo.
Asentí en silencio.
Lo