A la mañana siguiente cuando me desperté lo hice sobre mi cama y me cuestioné si la noche pasada no había sido un sueño como los que siempre tenía con Aidan.
—No puedo ser tan tonta, debo mantenerme alerta.
Estiré mi cuerpo sintiendo un extraño dolor en mi vientre al que no le hice caso.
Me aseé y me coloqué ropa nueva para ir a desayunar.
Luego de eso me escabulliría a la biblioteca para llamar a mi madre.
Tenía que saber si Leif había llegado allá o seguía expuesto en el bosque.
—Buenos días