Capítulo 42

Intenté que no me molestara su presencia pero era imposible de que no fuera así.

Mi cuerpo aún se sentía caliente sin motivo alguno comenzando a asustarme.

—¿Qué es lo que te pasa?

Desde que Genevieve llegó no has dejado de ignorarme e ignorarla a ella.

¿O fue después de que la realidad llegara a ti y te dieras cuenta que te acostaste por tu propia voluntad conmigo?

Yo apreté los dientes y me giré a verlo molesta, aún desnuda.

—No tengo tiempo para estas tonterías.

—¡¿Tonterías?! ¡¿Te parece un
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