—Está bien. —Dijo él, besando la punta de su nariz. —Duérmete.
Se abrazaron y se quedaron dormidos.
*
Al día siguiente.
Cuando Andrés despertó, Julia ya no estaba.
Se vistió y bajó a buscarla.
Pero abajo todo estaba en silencio, solo Bianca atendía la tienda.
—Bianca, ¿dónde está Julia?—, preguntó Andrés.
Bianca respondió: —La señorita fue con Rodrigo a poner el puesto. Dijo que como hoy es Navidad, venderían las flores restantes y volverían.
Andrés frunció el ceño y salió hacia el pueblo a busc