Sin otra opción, Julia mantuvo los ojos cerrados.
No supo cuánto tiempo pasó hasta que sintió la mano de Andrés en su frente, acariciando suavemente su mejilla.
Las pestañas de Julia temblaron ligeramente cuando él la besó.
El beso era muy suave.
Muy diferente a sus besos dominantes y apasionados del pasado, la besaba con delicadeza.
Poco a poco, el beso se volvió más ardiente, quemando sus nervios.
Julia no se atrevió a seguir fingiendo que dormía y abrió los ojos de repente. Andrés la miraba c