Estaba enojada con él, pero también dependía de él, especialmente en momentos vulnerables. Cuando la trataba con tanta ternura, su corazón no podía evitar querer rendirse...
Pero... no podía. No debía volver a caer, cuanto más profundo cayera, más difícil sería contenerse. Tenía que mantener la cabeza fría. Su padre la estaba esperando.
Se obligó a calmarse. El auto llegó rápidamente a la Mansión Gómez. Javier estacionó y Andrés quiso cargarla para bajarla.
Julia se apresuró a decir: —No es nece