Subiendo más allá de la Mansión Gómez se encontraba la hermosa montaña trasera, donde había varias hileras de tumbas, entre ellas la de Tatiana Vélez, la madre de Julia.
De repente, sintió el deseo de visitar a su madre.
Daniel no dijo nada y continuó conduciendo hacia arriba.
Media hora después, llegaron a la montaña trasera, donde había varias filas de lápidas blancas.
—Gracias por traerme—dijo Julia antes de comenzar a subir sola la montaña.
Daniel inicialmente pensó en irse, pero era demasia