Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire de la Cámara del Origen no era frío ni cálido. Era eléctrico. Olor a canela quemada, azufre y la humedad de la tierra virgen. Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, comprendí por qué mis ancestros habían llamado a este lugar el Corazón del Árbol. No era u







