Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire que nos golpeó al descender era una bofetada helada y seca, con un regusto a metal viejo y desesperación. La escalera de caracol se hundía en la oscuridad, un pozo sin fin tallado en piedra negra que parecía absorber la poca luz de nuestra linterna de éter. Era la misma piedra que cubría el exterior de la Fortaleza, pero aqu&iac







