Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana después de la emboscada, la tregua entre Anya y Kael no se rompió; se hizo más delgada y afilada. El miedo al lobo Blanco incontrolable era un catalizador más fuerte que cualquier odio. Kael había despejado el gimnasio de entrenamiento privado en el ala militar de la Fortaleza, un espacio amplio y silencioso.
Anya, aunque todavía dolorida por







