En el comedor, Eric esperaba impaciente junto con Alarik a que su futura esposa bajara. Las palabras que le había proporcionado lo dejaron devastado.
«Sí, morirás».
La crueldad con que lo dijo, lo dejó más vacío y miserable que nunca.
Esa muchacha lo dejó descolocado por completo y solo le bastó pronunciar las palabras que no quería oír.
Cuando se alejó tan altiva con Alarik, quiso pensar que mentía, pero era imposible que ella supiera aquellos detalles, si no fuera porque su visión se lo había