Epílogo: La magnate
—Buenas tardes a todos los asistentes, para los que no me conozcan, soy Nathaniel Hansen, padre de Hariella Hansen y quiero compartir con todos ustedes unas palabras —dijo él, mirando al público y después se giró hacia Hermes—. Hoy dejo en tus manos a mi tesoro más preciado. He visto nacer a mi hija, en tal momento me propuse protegerla y hacerla feliz. La he seguido en todos sus pasos, la he apoyado en todas sus decisiones, he reído y llorado con ella; le he enseñado lo bonita que es la vida y