95. La lencería (T2)
Así, fue a la recámara y se quitó su vestido, quedando desnuda. Su figura, esbelta y delicada, irradiaba sensualidad. Su piel blanca, casi translúcida, tenía un brillo satinado bajo la luz tenue, y cada curva parecía estar esculpida con precisión. Sus hombros, delgados pero marcados, caían con elegancia hacia sus brazos, mientras que su espalda dibujaba una suave curva descendente, marcada sutilmente por los omóplatos que se asomaban con cada movimiento. Las líneas de su cuerpo fluían con graci