46. La crueldad (L2)
Mientras regresaba a casa, su llanto amenazaba con desbordarse de sus ojos, pero se contuvo. No quería mostrarse vulnerable en medio de la calle. Sin embargo, el universo parecía tener más sorpresas para ella. Un grupo de hombres vestidos con trajes elegantes se le acercó. Su presencia impuso una tensión inmediata en el ambiente. Uno de ellos, con voz firme, le explicó que Edán les había pedido dinero prestado y que ahora esperaban que ella, siendo empleada de un banco, se hiciera cargo de la d