42. La despedida
Hariella llegó al anochecer al nuevo apartamento, que compartía con Hermes, quien salió de la cocina para recibirla con un cálido beso. Vestía un delantal azul, que le lucía bastante bien. Ya le faltaban unos pocos minutos a la comida, por lo que la invitó a pasar hacia el comedor.
Hermes no tardó mucho y luego repartió la cena para ambos. Se sentaron a lado y lado de mesa; él a la izquierda y ella a la derecha.
—¿Qué tal tu día en la mansión? —preguntó Hermes, mientras comía.
Hariella se mantuv