35. Luna de miel
—¿Un banco? —interrogó Lena, confundida.
—Sí —respondió Hariella, diciéndole el resto de los detalles—. Encárgate de que recupere el capital gastado; un banco nunca es una mala inversión. Además, paga la deuda de la señora…
—Así lo haré… Pero antes de retirarme tengo otros asuntos que contarle, señora Hariella —dijo Lena, precavida. El tema era demasiado relevante para mantenerlo oculto—. Su padre y su madre la han llamado. Dijeron que vendrán a visitarla y que la avisarán cuando lo harán.
Harie