14. Nuevos sentimientos
Hariella y Hermes se quedaron observando el paisaje por algunos minutos. Ella se quitó el sombrero y se acomodó el cabello rubio que se notaba como hebras doradas.
Hermes la miró y quedó más maravillado con ella. Estaba seguro de que no volvería a conocer a una mujer tan preciosa como esa que tenía al frente.
Luego bajaron del edificio. La noche ya era la que dominaba las alturas y las luces de las pantallas públicas eran las que iluminaban su camino. Ambos se habían vuelto más cercanos, como si