Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de aquel beso que selló la promesa de su nueva vida, Adriano y Emma salieron de la parroquia siendo aplaudidos por los invitados justo afuera les lanzaron granos de arroz, Emma no podía dejar de contemplar al hombre a su lado, primero por qué le ayudaba a soportar aquello que la estaba carcomiendo por dentro y segundo por qué nunca había visto una sonrisa tan genuina en el rostro se su hermano mayor, era deslumbrante, cu







