Nicola
El dolor en mi cabeza seguía palpitando, cada golpe que había recibido seguía resonando en mi cráneo como un tambor.
Intentaba mantener el equilibrio, pero mis pasos eran torpes, y cada movimiento me dolía, haciéndome recordar la emboscada en la que había caído.
Me forcé a dar un paso adelante, pero todo a mi alrededor giraba sin parar. Odiaba verme así y más delante de las chicas.
—¿Sabes? —continuó. —Siempre pensé que serías más difícil de doblegar. Pero mírate, apenas puedes mantenert