Mundo ficciónIniciar sesiónEl beta de los grises guió a Salomé por los pasillos de la gran casa hasta que se detuvo ante unas enormes puertas, las abrió de par en par y Salomé quedó maravillada por lo que vio.
Se encontraban en un mirador, pero estaba bellamente adornado, con un pequeño estanque donde había plantas de flores fluorescentes que con su brillo de color verde azulado bastaban para iluminar el lugar y además, el cielo estaba poblado de estrellas,







