Mientras, Julián y Ámbar disfrutaban completamente de una tarde maravillosa y llena de placer.
Aitana seguía discutiendo con Lucas alegando que era el hombre con el que ella nunca en su vida se casaría.
Mientras que Lucas solo se reía de ella. Jurando por su propia vida también, que era de las mujeres la cual jamás fijaría su mirada.
—Qué bueno que estemos de acuerdo —Replicó Aitana marchándose de la sala yendo a la cocina.
Sus pasos eran gigantescos, deseando desaparecer de la presencia de